DURACIÓN DEL BANQUETE

Uno de las aspectos fundamentales que debéis tener en cuenta es que toda la celebración girará en torno a vosotros, por lo que vuestra será la responsabilidad en algunos momentos de animar la fiesta. Vuestra colaboración será esencial para que el banquete sea todo un éxito. Y no sólo por que os debáis mostrar animados: casi todas vuestras acciones influirán en el desarrollo del banquete.

El tiempo idóneo de duración para el aperitivo inicial es de media hora o tres cuartos. Este margen será más que suficiente para que puedan llegar al lugar de celebración todos los invitados y para que los más tímidos se lancen a sus primeras conversaciones.

Pasado este tiempo, el maitre será el encargado, tras vuestra autorización, de llamar a mesa. No lo alarguéis indefinidamente. Si bien el cóctel es uno de los momentos más agradables de la jornada, si su tiempo es excesivo, puede convertirse en una tortura.

Cuando llegue el banquete, nadie empezará a comer hasta que os hayan servido a vosotros, por lo que si tardáis horas en sentaros por querer saludar a todo el mundo, corréis el riesgo de matar de inanición a más de un invitado.

El momento idóneo para saludar a cada uno de los comensales es en los postres, si la comida o cena es tipo buffet, o tras él. Todo dependerá de las ganas que tengáis de probar los manjares que habéis elegido.

La comida o cena deben durar más o menos una hora y media. En muchos casos, los invitados que coinciden en la misma mesa no se conocen y por muchas dotes de conversación y de animación que tengan, llega un momento en el que seguro que deséan que se abra el baile.

Vosotros seréis los encargados de hacerlo con un vals o con cualquier otra pieza que hayáis escogido. Y después, a ¡relajarse y disfrutar!