BUFET

El bufet consiste en una comida o cena en la que las personas están sentadas, pero deben levantarse para escoger entre un amplio surtido de platos lo que van a comer de una o varias mesas preparadas para ello.

Este sistema permite intercambiar risas, chistes y comentarios en los desplazamientos, ya que es mucho más dinámica que una comida convencional, y ayuda a salvar el tipo cuando te toca una de esas mesas que te hacen la velada interminable.

Otra de sus ventajas es que la oferta de platos suele ser mucho más amplia, variada y ofrece a los invitados la posibilidad de servirse la cantidad y las veces que deseen.

Esta opción es muy recomendable si vuestros invitados son jóvenes o si la mayoría de las personas que asisten al festejo apenas se conocen entre sí. Ésto les dará la oportunidad de hacerlo y de evitar situaciones engorrosas.

Sin embargo, debéis tener en cuenta que está más que contraindicado para la gente mayor, a la que le puede resultar muy incómodo tener que levantarse cada vez a por un plato nuevo.

Antes de escoger el bufet como opción, debéis estudiar la facilidad de acceso a las mesas de comida en el lugar en el que vayáis a celebrar el convite. Si llegar a ella resulta un verdadero salto de obstáculos, hay que recorrer largas distancias o esperar turno ante una larga fila, intentar comer puede convertirse en una auténtica tortura. Un local o jardín con muchos recovecos sólo os dejará dos salidas: o situar varios puntos estratégicos o pedir mucha paciencia a vuestros invitados.

Y un último consejo a tener en cuenta: todas las mesas deben estar decoradas y con sus platos y vasos correspondientes. ¡No obligéis a vuestros invitados a malabarismos imposibles con los cubiertos, las copas y los platos!

Antes del buffet, se suele ofrecer un aperitivo tipo cóctel, para dar tiempo a que los invitados vayan llegando y realizar las primeras presentaciones, y si la fiesta va a continuar varias horas, lo adecuado será ofrecer canapés salados a eso de las tres o cuatro de la mañana para mitigar el hambre que entra tras largas horas de baile.

Si además vuestro amigos son de los que se acuestan al alba, preved una chocolatada: ¡quedaréis como los mejores anfitriones del mundo!